Tres milenios en un valle
El Valle del Alcántara es uno de esos lugares de Sicilia en los que la estratificación histórica no es metáfora: es un hecho material. De la desembocadura al valle alto, los mismos espacios han sido griegos, romanos, bizantinos, árabes, normandos, suabos, aragoneses y, por último, italianos. Cada dominación ha dejado huellas concretas, un puente, un castillo, una cuba, un topónimo, que hoy conviven en los pueblos y a lo largo del río.
Esta página es una guía de síntesis a la historia del valle. Para los pueblos y fortalezas individuales, consulta las páginas dedicadas.
Prehistoria y protohistoria
Los rastros de presencia humana se remontan al menos al Neolítico, en torno al 6000 a.C., con cuevas habitadas documentadas en el territorio de Castiglione di Sicilia. El valle, fértil y rico en agua, era un corredor natural entre las laderas del Etna y la costa.
En edad protohistórica se desarrollan los primeros asentamientos en altura: algunas fortalezas en posición defensiva (por ejemplo la que se convertirá luego en Castel Leone, en Castiglione) tienen cimientos protohistóricos.
Los griegos y Naxos (734 a.C.)
En el 734 a.C., según la tradición, colonos procedentes de Calcis en Eubea fundan en la desembocadura del Alcántara la colonia de Naxos, primera fundación griega en Sicilia. La elección de Cabo Schisò (cerca de la actual Giardini-Naxos) se explica por la presencia de un puerto natural y la posibilidad de adentrarse en el interior siguiendo el valle del río.
Naxos se convierte en cabeza de puente para la helenización de la Sicilia oriental y a su vez fundadora de otras colonias (Lentini, Catania). El río, citado por Tucídides en el siglo V a.C. como Achesines, es uno de los polos de la identidad geográfica de la Sicilia griega.
Romanos y tardoantigüedad
Bajo los Romanos el valle es zona agrícola romanizada, con villas rústicas e infraestructuras viarias. Probablemente en época romana se construye el puente de varios arcos en la desembocadura que dará luego el nombre árabe al río.
En la tardoantigüedad el valle se cristianiza. A esta fase pertenece el primer estrato de las cubas bizantinas.
Bizantinos y monacato basiliano (siglos V-VIII)
Entre el siglo V y el VIII, durante la fase bizantina, Sicilia entra en la órbita del monacato oriental. Las comunidades basilianas (monjes que seguían la regla de San Basilio) se establecen en lugares apartados y fundan pequeñas iglesias de planta central: las cubas.
La Cuba bizantina di Santa Domenica, cerca de Castiglione di Sicilia, es una de las mejor conservadas de Sicilia. Planta cuadrada, cúpula interior, construcción en piedra lávica local. Es una pequeña joya que cuenta una fase poco visible pero importante de la historia siciliana.
Árabes: el puente y el nombre (siglos IX-XI)
En el siglo IX Sicilia pasa al dominio árabe. La conquista es gradual y accidentada, pero trae consigo profundas transformaciones:
- nuevos cultivos (cítricos, moreras, arroz, caña de azúcar);
- sistemas avanzados de regadío;
- una nueva organización del territorio;
- y, sobre todo para nosotros, el nombre del río: al-Qanṭara, el puente, en referencia al puente romano superviviente cerca de la desembocadura.
El topónimo árabe se funde con el paisaje y sobrevivirá a todas las dominaciones sucesivas.
Normandos: castillos y pueblos (siglos XI-XII)
En 1061 los Normandos inician la conquista de Sicilia. Para el valle es una época decisiva:
- construcción de castillos o refundación sobre estructuras preexistentes (Calatabiano, Castiglione, Francavilla, Randazzo);
- nacimiento o consolidación de los pueblos medievales que reconocemos hoy;
- reorganización administrativa del territorio;
- coexistencia entre cristianos latinos, griegos, judíos y musulmanes durante todo el siglo XII.
Este es el periodo en el que toma forma el sistema de castillos del valle, todavía hoy legible en el paisaje.
Suabos y Aragoneses (siglos XIII-XV)
Bajo Federico II de Suabia (siglo XIII), Castiglione di Sicilia se convierte en ciudad regia con derecho a acuñar moneda, un privilegio raro que atestigua su importancia. Randazzo es parada de la corte itinerante.
Con los Aragoneses, a partir de 1282, los castillos se fortifican aún más y se adaptan a las nuevas técnicas de guerra. El valle sigue siendo corredor estratégico entre costa e interior, pero también es zona agrícola productiva.
Edad moderna: agricultura y “descubrimiento” de las Gargantas (siglos XVI-XIX)
Durante buena parte de la edad moderna el valle vive principalmente de la agricultura: viñedos, olivares, cítricos, avellanos. Los pueblos crecen y se estabilizan en las formas que aún hoy podemos admirar. La gran nobleza siciliana posee feudos repartidos en el valle.
Las Gargantas del Alcántara son “redescubiertas” como fenómeno naturalista y objeto de estudio científico en el siglo XVIII. Naturalistas, geólogos y luego los primeros turistas de élite empiezan a llegar.
En 1693 el gran terremoto que devasta la Sicilia oriental afecta también a parte del valle. Algunos pueblos (sobre todo del bajo valle) lo sufren con dureza. También el seísmo de 1818 deja huella.
Edad contemporánea (siglos XX-XXI)
El siglo XX ve la mínima industrialización del valle y la emigración, comunes a muchas áreas interiores de Sicilia. Los ferrocarriles (la Circumetnea en particular) conectan Randazzo con Catania y cambian la movilidad.
En los años 70 y 80 nace una progresiva atención ambiental:
- estudios geológicos sobre las gargantas;
- censo de la avifauna;
- primeras formas de tutela.
Parque Fluvial del Alcántara (2001)
En 2001 una ley regional instituye el Parco Fluviale dell’Alcantara, sustituyendo a la reserva precedente. El parque tutela la cuenca del río en el flanco norte del Etna y se articula en:
- sede administrativa en Francavilla di Sicilia;
- centro de investigación, formación y educación ambiental en Castiglione di Sicilia;
- una red de senderos, geositios y proyectos de valorización integrada.
El parque es también un nudo para el turismo sostenible y para las actividades en el valle: del trekking fluvial al cicloturismo, de la didáctica naturalista al turismo enogastronómico (Etna DOC).
La historia que ves
Caminando por el valle hoy, reconocerás esta estratificación en detalles concretos:
- el puente en Cabo Schisò que recuerda el origen del nombre;
- los basolatos romanos en algunos tramos de los senderos viejos;
- la Cuba di Santa Domenica bizantina;
- los castillos de Calatabiano, Castiglione, Francavilla, Motta, Randazzo;
- los pueblos medievales en piedra lávica;
- los viñedos Etna DOC, herederos de una agricultura de siglos;
- los senderos del Parque Fluvial que cosen todo entre sí.
Para profundizar
- Castillos del Valle del Alcántara, el sistema fortificado.
- Pueblos del valle, fichas dedicadas a cada localidad.
- Geología de las Gargantas, la historia “geológica” paralela.
